Últimamente Guismo no hace más que ponerse hiperactivo y demandar comida a espuertas. Le da igual la comida: desde coliflor hasta trucha. Todo parece atraerle. Incluso el pienso, que siempre ha odiado. No es de extrañar que, a pesar de ir de caza regularmente, no esté adelgazando mucho, y siga con la barriguilla que ha adoptado este verano.

Si no fuera macho, me inclinaría a pensar que está preñado...